¿Por qué algunas preguntas producen respuestas aburridas en un podcast?

Conversación de podcast entre conductor e invitado durante una producción profesional de Auténtico Media.

Las preguntas para podcast pueden cambiar por completo una conversación.

Una buena pregunta abre posibilidades.

Una mala pregunta puede cerrar la respuesta antes de que realmente empiece.

Cuando preparamos una entrevista, es normal investigar al invitado, conocer su trabajo y escribir una lista de temas. Sin embargo, tener muchas preguntas no garantiza una buena conversación.

A veces el problema no está en el invitado.

Está en la forma en que preguntamos.

Una pregunta puede limitar la respuesta

Pensemos en esta pregunta:

“¿Fue difícil comenzar tu empresa?”

La respuesta puede ser:

“Sí, fue difícil. Tuvimos muchos retos al principio.”

La información es válida.

Pero todavía no hay una historia.

Ahora cambiemos la pregunta:

“¿Recuerdas algún momento en el que pensaste que la empresa no iba a funcionar?”

La conversación cambia.

Ahora la persona tiene que recordar un momento.

Puede hablar de una decisión, un problema, una duda o algo que ocurrió ese día.

Ahí empieza a aparecer una historia.

Las preguntas cerradas suelen producir respuestas cortas

Las preguntas cerradas son útiles cuando necesitamos confirmar algo.

Por ejemplo:

“¿Siempre quisiste tener una empresa?”

La respuesta puede ser “sí” o “no”.

Eso deja poco espacio para desarrollar una idea.

Una mejor opción podría ser:

“¿Cuándo comenzaste a pensar que querías construir algo propio?”

La segunda pregunta invita a explicar.

También permite que aparezca una experiencia.

Las preguntas muy generales tampoco ayudan

El problema no siempre es que una pregunta sea demasiado cerrada.

También puede ser demasiado amplia.

Por ejemplo:

“Cuéntame sobre tu carrera.”

El invitado tiene que resumir años de experiencia en pocos minutos.

Muchas veces termina contando una versión que ya ha repetido en otras entrevistas.

Una pregunta más concreta puede ser:

“¿Qué decisión cambió más tu carrera?”

Ahora existe un punto específico desde donde comenzar.

No pongas la respuesta dentro de la pregunta

Otro error común ocurre cuando la pregunta ya indica lo que esperamos escuchar.

Por ejemplo:

“Imagino que empezar desde cero te enseñó mucho sobre perseverancia, ¿verdad?”

La respuesta ya está casi definida.

Es más difícil que aparezca algo inesperado.

Una alternativa sería:

“¿Qué cambió en tu forma de pensar después de esa experiencia?”

La pregunta sigue abierta.

El invitado decide hacia dónde llevar la respuesta.

Una pregunta no debería convertirse en un discurso

Investigar antes de una entrevista es importante.

Pero la investigación debe ayudarnos a preguntar mejor.

No debería convertirse en una demostración de cuánto sabemos.

Cuando una pregunta dura demasiado, el entrevistador puede terminar hablando más que el invitado.

Una regla sencilla puede ayudar:

La pregunta debería ser más corta que la respuesta.

Esto mantiene el foco en la persona que estamos entrevistando.

Preguntar por momentos ayuda a encontrar historias

Hay una diferencia entre pedir información y preguntar por una experiencia.

Comparemos:

“¿En qué año comenzaron?”

con:

“¿Qué recuerdas del día en que decidieron comenzar?”

La primera pregunta produce un dato.

La segunda puede producir una historia.

Ambas pueden ser útiles.

Pero si buscamos una conversación interesante, necesitamos crear espacio para que aparezcan recuerdos, decisiones y momentos.

La primera respuesta no siempre es la mejor

Una buena conversación no avanza únicamente con una lista de preguntas.

También depende de escuchar.

Supongamos que el invitado dice:

“El momento más difícil fue cuando perdimos a nuestro cliente principal.”

Podemos pasar a la siguiente pregunta.

O podemos detenernos y preguntar:

“¿Qué pasó?”

Esa pequeña pregunta puede abrir una historia completa.

Por eso, una entrevista no debería sentirse como:

Pregunta.
Respuesta.
Siguiente pregunta.

Muchas veces funciona mejor así:

Pregunta.
Respuesta.
Seguimiento.
Historia.

¿Qué tienen en común las buenas preguntas para podcast?

No existe una fórmula perfecta.

Sin embargo, las buenas preguntas suelen tener algo en común:

  • Dejan espacio para desarrollar una idea.
  • Buscan momentos concretos.
  • Permiten respuestas inesperadas.
  • No incluyen la conclusión dentro de la pregunta.
  • Son fáciles de entender.
  • Nacen de lo que la persona acaba de decir.

Una buena pregunta no intenta controlar toda la conversación.

La abre.

La pregunta correcta puede cambiar una entrevista

Una buena producción de podcast no empieza cuando se enciende la cámara.

Empieza antes.

Empieza con lo que queremos descubrir.

Una pregunta puede conseguir una respuesta rápida.

Otra puede llevar a una historia que el invitado no esperaba contar.

La diferencia está muchas veces en cómo preguntamos.

Y eso nos lleva al siguiente paso.

No basta con evitar preguntas aburridas.

También necesitamos aprender a hacer preguntas que ayuden a una persona a recordar, reflexionar y contar una historia.


Una buena conversación comienza antes de grabar

En Auténtico Media desarrollamos y producimos podcasts, entrevistas y contenido audiovisual para empresas, ejecutivos y marcas que quieren comunicar mejor sus ideas y convertir su experiencia en conversaciones que valga la pena escuchar.

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Continúa con el siguiente artículo

Cómo hacer preguntas que consiguen historias, no respuestas preparadas

En el próximo artículo veremos cómo pasar de una pregunta de información a una pregunta que abre momentos, decisiones y experiencias.


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