Cómo hacer buenas preguntas en un podcast y conseguir mejores historias

Conversación durante una grabación de podcast donde una participante habla mientras las demás escuchan atentamente.

Aprender cómo hacer buenas preguntas en un podcast puede transformar una entrevista.

En el artículo anterior vimos que algunas preguntas producen respuestas cortas, generales o poco interesantes.

Ahora podemos dar el siguiente paso.

No basta con evitar preguntas aburridas.

También necesitamos hacer preguntas que ayuden a una persona a recordar, pensar y contar algo que realmente vale la pena escuchar.

Porque existe una diferencia entre conseguir una respuesta y descubrir una historia.

No todas las preguntas buscan lo mismo

Podemos hacer tres preguntas sobre un mismo tema y obtener resultados muy diferentes.

Por ejemplo:

Pregunta de información

“¿Fue difícil comenzar?”

Esta pregunta busca una respuesta rápida.

Pregunta de reflexión

“¿Qué fue lo más difícil cuando comenzaron?”

Aquí la persona necesita pensar en su experiencia.

Pregunta narrativa

“¿Recuerdas algún momento en el que pensaste que quizá no lo iban a lograr?”

Esta pregunta busca algo distinto.

Busca un momento concreto.

Y cuando alguien recuerda un momento, normalmente aparecen personas, decisiones, problemas y consecuencias.

Ahí comienza una historia.

Las buenas preguntas buscan momentos

Cuando una persona habla de manera general, podemos ayudarla a llegar a algo más concreto.

Supongamos que un invitado dice:

“Los primeros años fueron bastante difíciles.”

Podemos aceptar esa respuesta y continuar.

O podemos preguntar:

“¿Recuerdas algún día en particular?”

Después podríamos seguir con:

“¿Qué estaba pasando?”

o:

“¿Qué hiciste?”

No necesitamos hacer todas esas preguntas.

La idea es simple.

En lugar de quedarnos con una explicación general, buscamos un momento que la persona pueda recordar.

Preguntar por decisiones abre buenas historias

Las decisiones también suelen producir conversaciones interesantes.

Una decisión tiene contexto.

También tiene opciones, dudas y consecuencias.

Por eso funcionan preguntas como:

  • ¿Qué te hizo tomar esa decisión?
  • ¿Qué otras opciones tenías?
  • ¿Qué podía salir mal?
  • ¿Quién no estaba de acuerdo?
  • ¿Qué cambió después?

Estas preguntas ayudan a entender no solo qué ocurrió, sino también cómo pensó la persona.

En un podcast empresarial, eso puede ser mucho más interesante que escuchar únicamente una lista de resultados.

Los cambios también pueden abrir una conversación

Otra forma de encontrar una buena historia es preguntar por momentos de cambio.

Por ejemplo:

“¿Cuándo te diste cuenta de que algo tenía que cambiar?”

o:

“¿Qué pasó para que comenzaras a pensar de otra manera?”

Estas preguntas funcionan porque suelen crear una estructura sencilla:

Antes → cambio → después

La persona puede explicar qué estaba ocurriendo, qué pasó y cómo cambió la situación.

Eso ayuda a que la historia sea fácil de seguir.

Escucha las palabras que utiliza el invitado

Una buena pregunta no siempre tiene que estar escrita antes de comenzar.

Muchas veces aparece dentro de la respuesta del propio invitado.

Por ejemplo, alguien puede decir:

“Esa fue una decisión muy difícil.”

Podemos preguntar:

“¿Por qué fue tan difícil?”

O puede decir:

“Ahí entendimos que teníamos que cambiar.”

Podemos seguir con:

“¿Qué fue lo que entendieron?”

Estas preguntas son simples.

Pero funcionan porque nacen de algo que la persona acaba de decir.

Eso hace que la entrevista se sienta más natural.

La segunda pregunta puede ser mejor que la primera

Muchas entrevistas siguen una estructura muy rígida:

Pregunta.

Respuesta.

Siguiente pregunta.

Respuesta.

Siguiente pregunta.

Pero una buena conversación puede funcionar de otra manera:

Pregunta.

Respuesta.

Seguimiento.

Respuesta.

Profundización.

Historia.

La primera pregunta abre el tema.

La segunda puede descubrir qué hay detrás.

Por eso, una lista de preguntas debe servir como guía, no como una ruta que tenemos que seguir sin importar lo que ocurra durante la conversación.

Evita buscar la respuesta perfecta

Cuando formulamos una pregunta de forma demasiado específica, podemos indicar sin querer qué respuesta esperamos recibir.

Eso limita la conversación.

Por ejemplo:

“¿Crees que ese fracaso te hizo más fuerte?”

La pregunta ya propone una conclusión.

Podemos cambiarla por:

“¿Qué cambió después de esa experiencia?”

Ahora la persona decide qué fue importante.

Tal vez aprendió algo.

Tal vez cambió de estrategia.

O quizá descubrió algo completamente distinto.

Una pregunta abierta permite que aparezcan respuestas que no habíamos previsto.

Utiliza preguntas fáciles de entender

Una buena pregunta no tiene que sonar inteligente.

Tiene que ser clara.

Preguntas sencillas pueden producir respuestas muy profundas.

Por ejemplo:

“¿Qué pasó?”

“¿Por qué?”

“¿Qué hiciste después?”

“¿Qué cambió?”

“¿Qué no esperabas?”

“¿Cómo te diste cuenta?”

Son preguntas cortas.

Pero pueden llevar la conversación mucho más lejos.

Lleva al invitado hacia un momento concreto

Cuando una respuesta se vuelve demasiado general, existe una frase que puede ayudar:

“Llévame a ese momento.”

Después podemos preguntar:

  • ¿Dónde estabas?
  • ¿Quién estaba contigo?
  • ¿Qué estaba pasando?
  • ¿Qué pensaste?
  • ¿Qué ocurrió después?

De nuevo, no tenemos que convertir esto en un interrogatorio.

El objetivo es ayudar a la persona a recordar una experiencia.

Cuando eso ocurre, la conversación comienza a tener detalles.

Y los detalles hacen que una historia sea más fácil de imaginar.

Una buena pregunta deja espacio para descubrir

Preparar una entrevista sigue siendo importante.

Debemos conocer al invitado, entender el tema y pensar qué queremos descubrir.

Sin embargo, la preparación no debería impedir que aparezca algo inesperado.

Una respuesta puede abrir un tema que no estaba en el cuestionario.

Una frase puede revelar una historia.

Un detalle puede convertirse en la parte más interesante del episodio.

Por eso, hacer buenas preguntas también significa estar dispuesto a cambiar de dirección.

La curiosidad mejora una entrevista

Aprender cómo hacer buenas preguntas en un podcast no significa memorizar una lista de preguntas.

Significa aprender a reconocer qué vale la pena explorar.

Puede ser:

  • Una decisión.
  • Un error.
  • Un momento difícil.
  • Una sorpresa.
  • Un cambio.
  • Un aprendizaje.
  • Una historia.

Una buena pregunta abre la conversación.

La curiosidad nos ayuda a continuar.

Pero hay algo más.

Para hacer esa segunda pregunta necesitamos escuchar realmente lo que la persona acaba de decir.

Y ese será el siguiente tema de esta serie.


Una buena conversación necesita buenas preguntas

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