Escuchar no es esperar tu turno para hablar: cómo entrevistar mejor en un podcast

Persona escuchando con atención durante una entrevista de podcast producida por Auténtico Media.

Saber cómo entrevistar mejor en un podcast no consiste únicamente en hacer buenas preguntas.

También implica escuchar las respuestas.

Parece obvio, pero durante una entrevista es fácil caer en un error: mientras el invitado habla, el entrevistador empieza a pensar en la siguiente pregunta.

La persona todavía está respondiendo.

Pero nuestra atención ya está en otro lugar.

Cuando eso ocurre, podemos perder el detalle más interesante de toda la conversación.

Una buena pregunta necesita una buena escucha

En los artículos anteriores de esta serie hablamos sobre cómo formular mejores preguntas.

Primero vimos por qué algunas preguntas producen respuestas poco interesantes.

Después analizamos cómo llevar una conversación hacia momentos, decisiones y experiencias.

Ahora aparece una parte igual de importante.

¿Qué hacemos cuando finalmente obtenemos una buena respuesta?

La escuchamos.

Y no solo para entenderla.

La escuchamos para descubrir qué existe dentro de ella.

La siguiente pregunta puede estar dentro de la respuesta

Imagina que durante una entrevista alguien dice:

“Ese fue el momento en el que casi decidimos cerrar la empresa.”

Tenemos dos opciones.

Podemos revisar nuestra lista y hacer la siguiente pregunta.

O podemos detenernos.

“¿Qué había pasado?”

La diferencia parece pequeña.

Pero esa segunda pregunta puede abrir una historia completa.

Tal vez había un problema financiero.

Quizá un cliente importante se había marchado.

Puede que existiera una diferencia entre los socios.

No lo sabemos todavía.

Y precisamente por eso preguntamos.

La respuesta acaba de darnos una nueva dirección.

Escuchar significa detectar detalles

Una conversación está llena de pequeñas pistas.

A veces aparecen en una palabra.

Por ejemplo:

“Fue una decisión muy dolorosa.”

La palabra importante puede ser dolorosa.

Podemos preguntar:

“¿Por qué fue dolorosa?”

Otro invitado puede decir:

“Nunca imaginamos que aquello iba a crecer tanto.”

Ahí aparece otra oportunidad:

“¿Cuándo se dieron cuenta?”

No necesitamos tener esas preguntas escritas antes de comenzar.

Nacen de escuchar.

El cuestionario debe ser una guía

Preparar preguntas antes de grabar sigue siendo importante.

La investigación nos ayuda a conocer al invitado y entender el tema.

También evita que una entrevista dependa por completo de la improvisación.

Pero la lista de preguntas debe servir como guía.

No como una obligación.

Supongamos que tenemos diez preguntas preparadas.

Durante la tercera aparece una historia mucho más interesante de lo esperado.

No necesitamos apresurarnos para llegar a la cuarta.

Podemos quedarnos ahí.

Explorar.

Preguntar.

Escuchar.

Y permitir que la conversación encuentre su propio camino.

El error de pensar en la siguiente pregunta

Esta situación ocurre con frecuencia.

Mientras el invitado habla, pensamos:

“Cuando termine le voy a preguntar sobre…”

En ese momento dejamos de escuchar por completo.

Aunque sigamos mirando a la persona, nuestra atención está en nuestra propia cabeza.

Y podemos perder una frase importante.

Una buena práctica consiste en confiar en que la siguiente pregunta aparecerá.

No siempre tiene que ser brillante.

A veces basta con:

“¿Qué pasó después?”

“¿Por qué?”

“¿Cómo fue eso?”

“¿Qué pensaste?”

“¿Qué cambió?”

Son preguntas sencillas.

Pero funcionan porque están conectadas con lo que acabamos de escuchar.

Escuchar también significa notar cambios

No toda la información aparece en las palabras.

Durante una conversación también podemos observar cambios en la forma de responder.

Por ejemplo, una persona puede:

  • Hacer una pausa más larga.
  • Cambiar el tono de voz.
  • Sonreír al recordar algo.
  • Pensar antes de responder.
  • Mostrar más energía al tocar cierto tema.

Esas señales pueden indicar que llegamos a algo importante.

No significa que debamos analizar cada movimiento.

Solo significa que debemos estar presentes en la conversación.

No interrumpas demasiado pronto

Una pausa puede sentirse incómoda.

El entrevistador puede pensar que debe decir algo para mantener la conversación activa.

Sin embargo, algunas personas necesitan unos segundos para ordenar sus ideas.

Si interrumpimos inmediatamente, podemos cortar una respuesta antes de que llegue a su parte más interesante.

Imagina esto:

“Creo que lo más difícil fue…”

Pausa.

El entrevistador interviene.

Y nunca descubrimos qué iba a decir.

Esperar un poco puede ser una herramienta muy útil.

Deja que el invitado termine la idea

Otra situación común ocurre cuando pensamos que ya sabemos hacia dónde va una respuesta.

Entonces intentamos ayudar.

Completamos la frase.

Terminamos la idea.

O hacemos otra pregunta antes de tiempo.

Eso puede romper el ritmo.

También puede llevar la respuesta hacia lo que nosotros pensamos, en lugar de descubrir lo que realmente quería decir la otra persona.

Escuchar implica permitir que una idea termine.

Incluso cuando creemos saber hacia dónde va.

Una conversación no necesita respuestas perfectas

En un podcast no todas las respuestas tienen que ser rápidas, claras y perfectamente construidas.

Las personas piensan mientras hablan.

Se detienen.

Corrigen una palabra.

Recuerdan algo.

Cambian de dirección.

Eso también forma parte de una conversación natural.

Cuando intentamos controlar demasiado cada respuesta, la entrevista puede comenzar a sentirse rígida.

Escuchar ayuda a reducir esa presión.

El invitado siente que puede desarrollar una idea en lugar de entregar una respuesta perfecta.

Escuchar genera confianza

Existe otra consecuencia importante.

Las personas notan cuando alguien realmente las está escuchando.

Una pregunta relacionada con algo que acabamos de decir demuestra atención.

Por ejemplo:

Invitado:

“Mi papá fue quien me convenció de no abandonar el proyecto.”

Entrevistador:

“¿Qué te dijo?”

La pregunta demuestra que estamos siguiendo la historia.

Eso puede generar confianza.

Y cuando existe confianza, las respuestas suelen sentirse más naturales.

Una buena conversación necesita curiosidad

La escucha y la curiosidad trabajan juntas.

Escuchamos algo interesante.

Queremos entenderlo mejor.

Preguntamos.

La persona responde.

Escuchamos otra vez.

Así se construye una conversación.

No necesariamente siguiendo veinte preguntas preparadas.

Sino avanzando a partir de lo que aparece.

Escuchar también significa saber cuándo no preguntar

No siempre necesitamos responder inmediatamente.

A veces la mejor decisión es esperar.

Una persona termina una frase.

Se queda pensando.

Y después de unos segundos agrega:

“Aunque ahora que lo pienso…”

Muchas veces ahí aparece algo más interesante.

El silencio le dio espacio para continuar.

Eso nos lleva directamente al siguiente tema de esta serie.

Porque una buena escucha no consiste solamente en saber qué preguntar.

También implica aprender cuándo guardar silencio.

Cómo entrevistar mejor en un podcast empieza por escuchar

Podemos investigar al invitado.

Preparar veinte preguntas.

Tener un buen estudio.

Grabar con excelentes cámaras.

Pero una conversación difícilmente llegará a profundidad si no escuchamos lo que ocurre frente a nosotros.

Aprender cómo entrevistar mejor en un podcast también significa aprender a estar presente.

Escuchar una palabra.

Detectar un detalle.

Seguir una historia.

Y aceptar que la mejor pregunta de toda la entrevista quizá no estaba escrita antes de comenzar.

Puede aparecer en una respuesta.

Solo necesitamos escucharla.


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Artículo anterior

Cómo hacer buenas preguntas en un podcast y conseguir mejores historias

En el segundo artículo de esta serie vimos cómo las preguntas pueden llevar a una persona hacia momentos, decisiones y experiencias concretas.


Primer artículo de la serie

¿Por qué algunas preguntas producen respuestas aburridas en un podcast?

Aquí explicamos cómo las preguntas cerradas, generales o demasiado dirigidas pueden limitar una entrevista.


Próximo artículo

Por qué el silencio puede producir mejores respuestas en una entrevista

En el siguiente artículo veremos qué ocurre cuando dejamos unos segundos de espacio después de una respuesta y por qué no debemos llenar cada silencio durante una conversación.


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